Antecedentes
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Lima

entre
el 1800
y
el 1945
 
 
 

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Lima
Las invasiones
y los
invasores

 
 
 
Historia de una ciudad: Villa El Salvador, Lima - Perú
Construcción
Crisis
Modernidad?
Antecedentes

Lima en 1910
Lima entre el 1800 y el 1945

La ciudad de Lima está situada en el valle del río Rímac, cuyas nacientes están ubicadas en las partes altas de la cordillera occidental andina y corre en dirección este-oeste hacia el océano Pacifico, conformando un típico valle costeño peruano. Lima está situada en la parte baja del valle, donde se abre en delta unos 25 kilómetros antes de llegar al mar. Este río tiene régimen irregular, porque durante el invierno es casi seco, mientras que en verano presenta aguas torrentosas, a consecuencia de lluvias estacionales en las zonas altoandinas.
Los límites actuales de la ciudad se hallan por el norte en el valle del río Chillón y por el sur en el valle del río Lurín, comprendiendo una faja de litoral de aproximadamente 40 km. Los límites de la capital peruana se completan por los primeros contrafuertes andinos al este y por el océano Pacifico al oeste.

El valle del Rímac ha sido trabajado por la mano del ser humano desde épocas  muy remotas.
Esta área agrícola adquirió una forma que sugiere un triángulo isósceles con el río Rímac en el centro. Fuera del cono aluvial se hallan pampas secas y desiertos de arena, que son igualmente bastante planos. Estos desiertos conectan el valle del Rímac con los valles vecinos. Una parte de la ciudad se ha levantado sobre el cono de deyección del Rímac. Sustancialmente, en esta primera parte se asienta la ciudad tradicional, incluyendo tanto barrios populares como urbanizaciones de clase alta y media. Esta parte de Lima se ha desarrollado aceleradamente durante el siglo XX, aunque tuvo su origen cuando la fundación de la ciudad en el temprano siglo XVI.
A su vez, de una manera esencial, las barriadas se han extendido sobre los desiertos que rodean al valle.

A pesar de sus grandes diferencias, ambos tipos de urbanización han sido favorecidos por la forma bastante plana de las llanuras sobre las que se asienta el conjunto de la ciudad. Estas llanuras han sido la base para una urbanización extensiva, dominada por casas pequeñas y con una densidad general bastante baja, debido a la escasa cantidad de edificios multifamiliares. De la misma manera, la urbanización de Lima se ha visto favorecida por el clima que permitió viviendas muy precarias que no tenían que guarecer a sus moradores contra el frío extremo o las lluvias intensas.

Si la geografía y el clima de Lima son los fundamentos primarios y naturales de su desarrollo urbano, el segundo factor que debemos considerar es su demografía. A lo largo del siglo XIX la capital del Perú duplicó su población, pasando de 60 a 120 mil habitantes. Si se comparan estas cifras con aquellas a las que nos hemos acostumbrado durante el siglo XX, el ritmo de incremento parece bastante lento. Esta lentitud relativa se debía a que la curva demográfica en Lima aún tenía las típicas características de las ciudades en las sociedades de antiguo régimen. Esto es, que las altas tasas de defunciones superaban a las también altas tasas de nacimientos.

Así, ese mismo crecimiento del 1800 sólo se explica porque ya en aquel entonces las migraciones provincianas a Lima eran un fenómeno urbano decisivo. Desde la época colonial el Perú es un país centralista donde todo se resuelve en la capital y a lo largo de la república este fenómeno se ha incrementado. Por ello, Lima siempre ha atraído una migración de provincianos emprendedores, provenientes de diversas clases sociales, interesados en ascender en la escala social.
A fines del 1800 hubo un cambio significativo de la demografía. Las cifras empezaron a registrar de una manera inicial y vacilante que los nacimientos superaban a las defunciones. Eran los años del segundo gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899) cuando se inició una modernización global del país. Se estaba saliendo de la crisis que siguió a la derrota en la Guerra del Pacífico y el Perú comenzaba un período de recuperación que Jorge Basadre llamó la «República Aristocrática».
Durante el oncenio de Leguía (1919-1930) se afirmaron estas transformaciones en el patrón demográfico. Hubo significativas inversiones en modernización urbana, sobre todo se privilegió a la capital donde se construyó la moderna planta de tratamiento de agua potable ubicada en La Atarjea. Fue durante el quinquenio 1920-25 que se produjo esta alza brusca de las inversiones en la modernización de los servicios urbanos.

Estos cambios eran paralelos a una notable extensión de la superficie de la ciudad. Leguía construyó una serie de avenidas que formando un triángulo conectaban el viejo centro histórico por el oeste con el Callao y por el sur, con el eje compuesto por Miraflores-Barranco-Chorrillos. Como Magdalena formaba el vínculo entre el eje sur y el Callao entonces el triángulo quedó completo. Los ejes viales más importantes construidos durante los años 1920 fueron tanto la avenida Arequipa (inicialmente llamada Leguía) como las avenidas Venezuela y Brasil. Ellas abrieron el espacio para que Lima pu­diera expandirse por  toda la ribera sur del valle del Rímac. El espacio de expansión urbana siguió bastante fielmente el trazo del cono de deyección del valle y por lo tanto adquirió también una forma triangular.
En 1931 se tomó un censo de la provincia de Lima que constataba que la población había crecido sostenidamente, alcanzando los 273 mil habitantes. Es decir, en treinta años la población se había duplicado, lo que antes había demorado cien años completos. Era evidente que el crecimiento se ampliaba significativamente. Esa brusca aceleración era la consecuencia más evidente de la transición demográfica.

Las estadísticas peruanas mejoraron sustantivamente cuando se tomó el censo nacional de 1940. Hasta aquel entonces el país había estado muy retrasado, ya que el anterior censo general se remontaba a 1876. De acuerdo a este censo, la provincia de Lima superaba los 562 mil habitantes y sumada al Callao alcanzaba los 645 mil.
Nuevamente la población de Lima se había duplicado y esta vez en sólo nueve años. La población urbana, definida como aquella que estaba viviendo en aglomeraciones superiores a los 2 mil habitantes, era el 36% de la nacional.
Aún entonces la mayoría de los peruanos vivían en el campo, donde se hallaba el 64% restante. No obstante, si las cifras se leen tratando de captar las tendencias, era claro que el país estaba transformándose en urbano y que Lima tendía a concentrar el mayor porcentaje de ese crecimiento.

 

Desde la década de 1920, la migración a Lima desde el resto del país, se hacía cada vez más masiva y mostraba sus primeros rastros: el centro de la ciudad dejaba de ser la zona receptiva por excelencia y las escasas unidades populares de vivienda no podían satisfacer la creciente demanda residencial.
De pronto, los espacios despejados y de escaso valor, periféricos o próximos a la ciudad, empezaron a ser aprovechados con el fin de urbanizarlos o, más propiamente, adaptarlos rudimentariamente como vivienda.
Data de entonces el surgimiento de un fenómeno típico de las metrópolis tercermundistas, cuya manifestación limeña fue denominada «barriada»: nacieron Armatambo (1924), Puerto Nuevo (1928), Mendocita (1931), entre otros. Cuantitativamente, todo el despliegue arquitectónico previo comenzaba a hacerse minoría frente a esta paupérrima modalidad residencial que marcaría el rumbo de la urbe.
Luego del terremoto de 1940 –tanto por la destrucción como por la cantidad de población indigente– la situación era tan grave que los incipientes urbanistas oficiales, como el arquitecto Emilio Harth-Terré, tuvieron que ceder ante esta novedad popular, asumiéndola como solución de emergencia. La planificación urbana debió subordinarse entonces al ímpetu migratorio. La preocupación por las barriadas parecía soslayar el temor a los callejones. Si anteriormente uno de los puntos esenciales había sido descongestionar el centro, ahora la creciente periferia marcaba la pauta.
La autoconstrucción masiva y precaria desplazaba cualquier patrón constructivo oficial. Aparecieron entonces nuevas fronteras, entre la gran ciudad formalmente erigida y estas modalidades residenciales....
Evolución de la población de Lima Metropolitana
(con esclusión de la provincia constitucional del Callao)
Año
1614
1761
1812
1820
1827
1850
1861
1877
1890
Población
26.400
56.600
63.900
64.000
60.000
80.000
100.000
101.000
103.900
Año
1896
1900
1908
1920
1925
1927
1931
1940
1945
Población
113.000
103.000
140.900
176.500
260.000
200.000
373.900
533.600
573.600
Evolución de Lima - Planos
Lima 1872
Lima 1908
Lima 1613
Lima 1685
Lima 1750
  1
Lima
entre
el 1800
y
el 1945
  2
Lima

entre
el 1945
y
el 1970
  3
Lima
Desde
los barrios
hacia
las barriadas
  4
Lima
Las
invasiones
y los
invasores
 
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Villa El Salvador
 
 
 
 
 
 
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