Villa El Salvador, Lima - Perú
 
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1971 - 1985
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Historia de
Villa El Salvador

"Huellas en el arenal"

por Nay Lamp II, Villa El Salvador - Perú

Cuando se tiene el honor de « dirigir » una revista como « Amigos de Villa », las sorpresas son siempre muchas. Esta vez se trata de un largo escrito; de una larga historia: una parte de la historia de Villa El Salvador escrita por uno de los mas antiguos dirigentes de CUAVES. El autor nos ha dato el permiso de publicarla, pero desea no poner su nombre ; asì que la publicamos y llamaremos el autor Nay Lamp II. Seguramente muchos comprenderan de quiénes se trata, unos se equivocaran, otros se enfadaran; lo unico claro es que se trata de un dirigente de CUAVES. No nos permitimos comentar sus palabras que seguramente provocaran discusion y debate. Esperamos que así sea : Villa El Salvador no es el fruto de una historia, es el fruto de tantas historias, es el fruto del enfrentamiento de varios sueños, esperanzas, proyectos e ideas que en esta dinamica han producido una ciudad y varias generaciones de dirigentes politicos, sindicales, comunales, populares, juveniles, y .. (Guido Sattin)

Huellas sobre el arenal : Plan de la obra

•  Presentación.

•  Concatenar el pasado y el futuro

•  Los que vienen y lo que dejan

•  Los arenales

•  Perfumando el futuro

•  Una confesion guardada

•  Del mismo modo que se acomodan las abejas.

•  Como brillan las estrellas

•  Una voz en el desierto (Pocohuanca)

•  Acciones que se junta a los pensamientos

•  El futuro y la esperanza

•  Una voz en el desierto (Federico Frohomer)

•  Del mismo modo que fluyen los rios •  Sentimientos que arrastran y contaminan •  Hasta pronto

1.- Presentación.

Instantes previos a la “cena” con los dirigentes, con motivo de los 32 años de fundación de Villa El Salvador, invitación cursada por el Alcalde Jaime Zea; fuera del local conversaban muy amigablemente un grupo de personas mayores, intercambiando y compartiendo experiencias que les tocó vivir cuando recién llegaron a estos arenales. Con ellos estaban 5 jóvenes escuchando atentamente, y con muy buenas razones expresaban sus disgustos, con estas palabras :

-De Villa El Salvador solo conocemos la cronología que se publica en cada aniversario, y algunas versiones personales, que no permite comprender y asimilar los sentimientos que enriqueció la vida de los primeros pobladores-.

-La historia que se conoce, expresa o se entiende como si solo fuera un acto de cambiar dirigentes y administrar locales; del proyecto político que inspiró a la gente común a labrarse un futuro diferente, a organizarse y participar democráticamente en el proceso de cambios, no se dice nada.-

-Esta situación pone distancias entre las generaciones por que no contribuye a concatenar el pasado con el presente; se valora lo individual y se soslaya lo colectivo.

Expresaban igualmente estos jóvenes, sus temores por que, los ideales que tanto costo cimentarlos en la conciencia colectiva, estén hoy desintegrados y en peligro de perderse.

Escuchar estas exigencias de la juventud, que parecen ser las mismas plegarias de mi tiempo, experimento una pena, que hace flaquear el cariño que siento por Villa El Salvador. Me envuelve la nostalgia y la emoción humedecen mis pupilas. Es tal vez, el escepticismo del momento, la incertidumbre del tiempo aún por llegar, tan cargada de promesas de bienestar, a la vez tan frágil y distante, que sacude y golpea la conciencia. Por eso hoy como ayer, me abrazo a mis creencias, que todavía creo, que si es posible aún la felicidad.

Con el permiso y el respeto que me merecen los compañeros dirigentes y pobladores de mi generación; que también, tienen mucho que decir sobre Villa. Voy a tratar de describir circunstancias y sentimientos de gente común; y de paso, mencionaré algunos personajes que más me impresionaron, y que contribuyeron en mi formación de dirigente. Escribo este documento en principio, para cumplir el compromiso contraído con los 5 jóvenes, y en segundo lugar, para retar a otros compañeros a exponer sus experiencias. Con esto, no pretendo contradecir nada ni a nadie. Las cosas que no menciono o no detallo, es por que no deseo repetir lo que ya han dicho otras personas. Escribo esta semblanza, con la simplicidad de un poblador poco instruido; narro cosas cotidianas y personales; de ninguna manera me embarco en asuntos teóricos del proyecto político de Villa El Salvador. Son tan sólo recuerdos que bullen en mi memoria; sentimientos que brotan sin cesar, como brotan las semillas al abrigo de la tierra..

Confronto la situación actual, sus crisis de valores y carencias de toda naturaleza, su gente y sus respuestas, con las circunstancias que nos tocó vivir en la década del 70, y no sólo me refiero a lo local. No me causa ninguna alegría ver a la gente empobrecida más, como si no se percatara de su pobreza, y hubiera perdido su capacidad de soñar y de ser felices. Como si alguien les hubiera arrebato la esperanza., y no supieran lo que sienten ni saben lo que quieren. En estas condiciones a modo de consuelo, para sostener la fe y no se esfume el optimismo. Vuelvo a caminar por el arenal; voy a plegarme a las multitudes, a vitorear consignas con la gente, a reunirme con los que estuvieron allí, y aun están aquí tratando de aferrarse a sus sueños y compartirlos con la generación presente; y de paso, darme el permiso para seguir soñando. Otros motivos, ya lo dije y no es bueno repetirlo.

 

2.- Los arenales

Antes, echemos una ligera mirada hacia atrás, cuando aún no hay nadie que estorbe la observación; aprovechemos la ausencia de la gente y conozcamos mejor el arenal.

Al sur de Lima, de la ciudad “jardín”, en extensa soledad; donde el silencio se satura de arena y la lluvia se resbala en su estación; donde el viento agita su timidez y es nubloso el cielo; donde los alacranes y lagartijas andan sueltos y nadie los detiene; donde el mar sacude el aire con sus olas, juega con su espuma y no encuentra horas para irse; donde solo hay arena y más arena, y no existen piedras ni árboles; y solo, el sol dibuja sombras en el horizonte. Allí, quien lo sabe, lo recuerda, y sonríe.

Camino obligado de antiguos devotos al centro de Pachacamac, escenario de cruentos combates, testigo y sostén de heroicos defensores de la Patria herida. Donde reverdecen las malvas silvestres y se aprisionan caracoles y conchas fosilizados, como prueba de un pasado lejano. Donde quedaron perdigones y morteros, escupidos por fusiles y cañones. Protegido por el “Lomo de Corvina”, el cerro el “Papa”, el “Zorro” y el “Lagarto.” Reclamada sin razón por supuestos “ Yanacones”,deseada por chancheros y traficantes de terrenos. Allí, se encuentra le arenal, que hoy, llamamos Villa El Salvador.

Árido y extenso; como esperando a la gente, para acogerla pacifica y maternalmente; reservándose en el tiempo. Como si necesitara de la gente para existir, tanto como la gente la necesita para sembrar sus viejos sueños.

 

3.- Del mismo modo que se acomodan las abejas.

La gente cual colmena de abejas ajetreadas, con sus atados al hombro van dejando rastros profundos sobre la arena mojada; buscan el lote en medio de tantas chozas iguales, de palos y esteras. Transitan acumulando pensamientos y preocupaciones; familiarizándose con la gente que encuentra a su paso. Las familias atraídas por la ilusión de tener unos metros de arena; arrastran a los hijos o los llaman a gritos con los nervios a flor de piel. Están cansados, pero siguen caminando, están apurados y tienen hambre. Hombres y mujeres, seres que buscan; que demandan, que preguntan y ansían compartir. Gente de piel cobriza y curtida; ocupada haciendo esto y aquello. Que comparten ya el mismo suelo. Seres unidos por la esperanza de un hogar. Seres que aspiran la felicidad de sus hijos.

Conforme van llegando nuevos grupos, se funde gente y arena en una sola expresión, estableciendo una relación que los hace inseparables. El suelo que los acoge saborea las lágrimas que resbalan de las mejillas del niño, y el viento que sopla frió esparce el eco de la oración; llevando el arrullo de las madres que calman el hambre de sus hijos. Sobre la arena húmeda se enciman las huellas sobre las huellas del que busca la estaca que señala su lote, del que va en busca de trabajo, del que disimula las carencias, y del que finge alegría al visitar al paisano que va llegando. No faltan las palabras de aliento y de consuelo, que normalmente acompañan en los instantes de incertidumbre, del recién llegado.

Cuidan de las formas y de los modales para esconder las debilidades. Construyen ambientes de cortesía para disimular las penas y para tolerarse mutuamente. Mitigan el dolor con palabras de consuelo. Comparten las plegarias que no tienen respuestas. Se emparientan con quien recién se conoce, y se cambian los nombres de pila por la de “vecino” al saludarse. Le roban tiempo al tiempo para dar rienda suelta a un sinnúmero de celebraciones de antiguas creencias. Se reúnen para compartir la alegría y para saborear potajes típicos. Inundan el aire con canciones que parecen tristes, y llenan los corazones de recuerdos. Unifican la nueva vecindad, en un aliento común. Desatan los instrumentos nativos, le soplan vida en sus entrañas y hacen notas del recuerdo; del terruño añorado que quedo muy lejos, de los ancianos padres que esperan noticias; del viento que silva en los nevados, del que canta en los valles, del que juega en el desierto, y del viento que se esconde en la exuberante selva; y entre cantos y suspiros van enlazando querencias viejas con amores nuevos. Van acomodándose bajo el mismo sol, sobre el mismo suelo y bajo el mismo anhelo.

Conforme se acentúa la confianza y los rostros se van haciendo conocidos, se estrecha la vecindad y la solidaridad se extiende sin fronteras. En faenas que se repiten los domingos por las mañanas se establecen relaciones y se comparten los consejos y recetas de los abuelos. Se reúnen y se iluminan con candiles o mecheros a kerosén en las noches de invierno, y con luz de luna o de sol en el verano; casi siempre los domingos y feriados, y también, los demás días, en horas de la noche hasta muy tarde. Con mantas y polleras gruesas, coloridas, se protegen de la humedad y del frió que amenaza. Esquivan al sol en la sombra de la choza, y también van tras el viento que se lleva las esteras de los techos.

Por donde quiera que caminen, por la mañana temprano; tropezándose con los cilindros que aguardan el agua; con las gotas de lluvia resbalándose por la espalda, o con el sol que amanece alegre; la gente se apresura a los paraderos para subirse a los vehículos en plena marcha.

Los perros ladran a la menor provocación; las familias discuten e inventan excusas de mala manera, dentro del hogar; alguien afuera gasta una broma mientras se bebe una chicha o un anís de mono; y de lejos, vienen voces desesperadas llamando al hijo que se extravió del hogar, mientras otros prenden velas, rezan padres nuestros y se prodigan palabras de consuelo.

Conforme van tomando forma y se alinean las casas, la gente le ponen nombre a las calles; de plantas que alimentaron su niñez, o abanicó su cansancio; de los pueblos que abandonaron sin querer. Hasta los cerros que no son muy altos, que no tienen verdor, y que no tienen nieve; los bautizaron con los nombres que les trae recuerdos.

 

4.- Acciones que se junta a los pensamientos

Los lideres, antes que se disuelva el entusiasmo de los recién llegados, se apresuran a trabajar propuestas para el cambio radical; propuestas que no se queden en las formas; que no sea superficial o tradicional; propuestas para forjar hombres con actitud nueva frente a la vida; con ideales y con voluntad de hierro; que sean capaces de hacerlo todo, responsables y solidarios.

En el primer sector, Gallarday, Arce, Pizarro, Roa, Masias, Janampa, Valdivieso, Yarleque, Vallejo, y otros 40 promotores capacitados por SINAMOS, influenciados por gente que viene de Lima, se pasan las noches en la capilla del padre José, elaborando una propuesta integral para hacer la vida más llevadera. Programar el futuro es la consigna, para que no se repitan los problemas, bajo el paraguas de un proyecto cooperativo, inspirado en la experiencia de un viejo partido. Todo es nuevo y todo es bueno para estos bisoños en política y aspirantes a ser dirigentes de este sector.

Los líderes con experiencia sindical y política, curtidos en las luchas campesinas y urbanas, como el Chango Aragón, Apolinario Rojas, José Bautista, Panduro, Palacios, Vera, Nicho, Ravello, Pastor, Barrenzuela, Jaramillo, y otros tantos del segundo, tercero, y sexto sector; promueven entre la gente un proyecto de autogestión y autogobierno comunal; totalmente distinto a todos modelos que existía en los pueblos formados alrededor de Lima. Propuesta que apunta a cambiar el entorno próximo y lejano, donde todos deben ser, parecer y poseer las mismas cosas, hacer la vida en solidaridad, y garantizar el desarrollo humano, el mejoramiento colectivo y político del ciudadano.

Ambos bandos a veces por separado y otras juntos hasta antes del 73, confrontan sus propuestas, y se esfuerzan en convencer a los menos optimistas; a los que no tienen ideales ni aspiraciones de futuro, y que solo quieren unos metros de suelo para construir su vivienda, a los que se ganan la vida promoviendo invasiones y traspasando lotes, para que compartan las propuestas y las tareas que demanda construir la sociedad que se quiere.

Las reuniones concurridas y emotivas al principio, se realizan al aire libre; después, con la anuencia de los párrocos en las capillas de madera, y también en los colegios con la complicidad de directores progresistas, y conforme se van construyendo locales comunales en los parques, también, se realizan asambleas en los grupos.

 

5.- Del mismo modo que fluyen los rios

En la histórica I convención realizada en julio del 73, tras prolongadas discusiones y desacuerdos, los lideres conciertan una propuesta unitaria. Los 700 delegados en representación de 67 grupos, orgullosos e impregnados de entusiasmo, levantan sus credenciales y dan por aprobado el, Plan de Desarrollo Social y Político. Modelo de Autogestión y Autogobierno; con el nombre de CIAVES. Esta propuesta recoge e incorpora lo mejor, y unifica a todos los sectores

Se refrendan los acuerdos con la declaración política.”Los pobladores de Villa El Salvador, rechazamos, condenamos y repudiamos, toda organización social, económica, política y cultural, basada en el sistema capitalista, e incorporamos a nuestra conducta social, a nuestra organización vecinal y a nuestras creaciones económicas, políticas y culturales, los principios socialistas de solidaridad y fraternidad entre los pobladores.”

Redimir al hombre de sus penurias económicas, de su existencia sin sentido y hacerlo dueño de su propia vida. Es a grandes rasgos el perfil de hombre, que se anhela con este proyecto autogestionario. Al mismo tiempo se creo la Organización Comunal como instrumento que orienta el camino, disciplina los actos y hermana a todos en un mismo destino. “Por que no tenemos nada lo aremos todo.” Con esta consigna , se sintetiza el pasado lleno de carencias y el futuro promisorio.

El 18 de noviembre del mismo año, se elige al primer Consejo Ejecutivo Comunal, recayendo en el c. Apolinario Rojas Obispo, la Secretaria General del CEC. Quien por discrepancias con sus compañeros del Ejecutivo, al poco tiempo renuncia al cargo; siendo remplazado por el c. Galindo Santibáñez; en esta misma fecha se cambia la CIAVES, por la CUAVES. Desde entonces, a los que abrazaron sin reservas este proyecto se les llamó, CUAVISTAS.

Por aquellos años también, aparecen jóvenes dirigentes, osados, de discurso encendido; con ideas de querer cambiar todo al mismo tiempo, sin dar oportunidad al pueblo para que aprenda a valorase y a valorar a sus hermanos; a prender de sus propios errores, y a crecer respetando las diferencias. Mucha, Biamon, Villalba y otros militantes de igual valía; incitan a gente a revelarse contra las reformas de Velasco; contra quien reivindicó al campesino y al obrero; contra quien nos entrego el lote y los cobijo con sus sueños nacionalistas.

¿Revelarse contra quien abrió las puertas de la historia y reto a pensar y hablar en voz alta de política?, imposible. Estos jóvenes dirigentes, a los que no compartían sus ideas, los llamaron, ”reformistas.” o “velasquistas“. 

No se puede negar que eran buenos oradores, además de osados, no todo lo que planteaban era descabellado. La presencia de estos jóvenes que solían llamarse a si mismo “clasistas”, y otros “revolucionarios” existentes en la comunidad, pusieron más calor e hicieron más interesante las reuniones y los debates; a la par que contribuyeron a elevar el nivel político de la gente, también en muchas ocasiones a acelerar algunas cosas importantes. La intransigencia y la poca voluntad para adaptarse a la democracia de base, a la necesidad de construir un modelo de sociedad desde abajo, y por el afán de querer imponer sus ideas por la fuerza, se les llamó, “dogmáticos y sectarios.”

Todos los nombrados y muchos otros que destacados dirigentes, con aciertos y desaciertos; entre aplausos, consignas y movilizaciones constantes, fueron hilvanaron argumentos y crearon el MITO CUAVISTA. Sueño que pretende arrastrar y comprometer a más de una generación. Una tarea y un mito para sostener la esperanza.

Con los años y la acción constante, se han ido entretejiendo experiencias invalorables; aprendiendo y enseñando al mismo tiempo; creando una conciencia común, estableciendo relaciones fraternas, queriendo entender y usar términos desacostumbrados; “toma decisiones”, “democracia de base”, “poder popular”, “liderazgo” “dirigente gobernante”; “comunero y comunal;” saludándose como “compañero” los dirigentes, y como “vecino” los pobladores, por todos los espacios y extensión de Villa El Salvador.

 

6.- Concatenar el pasado y el futuro

El Proyecto Autogestionario del que intentamos explicar, su línea ideológica origino desde sus inicios, acaloradas discusiones, entre las diversas izquierdas; y pese a las malas voluntades de unos y más de otros, traspaso fronteras y muchos nos tomaron como ejemplo. Con el Plan Integral de Desarrollo al 2010, y el presupuesto Participativo, iniciado por Martín Pumar en l,999, y Jaime Zea lo ha extendido hasta al 2021, se intenta recuperar el proceso participativo de los primeros años... Las exigencias de los tiempos, la globalización y las necesidades de no perder espacios, nos hace hoy; “demócratas,” “concertadores,” y “respetar la voluntad del pueblo.” Y no esta mal reconciliarnos y nutrirnos del pasado, con ello construir nuevas formas de pensar, y para explicar los problemas económicos en todos los ámbitos de la vida. Y no esta mal tampoco, reconocer que sin el pueblo, nada es cierto, nada tiene sustento.

 

7.- Perfumando el futuro

El primer proyecto de desarrollo que se pone en acción en l,973, impulsado por el chango Aragón, Apolinario Rojas y otros tantos decididos militantes, entre otras cosas, se planteaba lo siguiente:

Para contrarrestar a las compañías constructoras, sobre todo a un Ing. Garibaldi, quien ofrecía millones de soles para construir viviendas. Endeudar el futuro de la gente, su pobreza, sus sueños y esperanzas, y hasta perder el lote si no podía pagar la deuda. Para hacerle frente a esta “oferta”engañosa, se levantó la consigna, “antes que casas fabricas”.

Para hacer realidad este deseo, se decide preservar una franja de terreno para el Parque Industrial; fabricar productos apropiados a las necesidades y posibilidades del pueblo, además, orientado a desarrollar las capacidades creativas de los estudiantes. Enlazar el parque industrial con los centros educativos. Un parque industrial en manos de artesanos y pequeños productores de Villa El Salvador. Evitando así ser solo una “ciudad dormitorio”.

“Por cada lote un árbol” -con esta frase la gente se propone crear un entorno natural que guarde armonía con las viviendas, que se van construyendo; hacer verde, bello y habitable el desierto, a la vez albergue para que las aves errantes detengan su vuelo y aniden en el follaje, extiendan su plumaje y canten felices junto al hogar de cada vecino.

Con el mismo optimismo deciden sobre el arena, en la zona urbana; sembrar la esperanza en cada poblador, con manos hacendosas y con la voluntad que no se doblega; construir casas, marcar calles, trazar parques, levantar escuelas, mercados e Iglesias; y poco a poco ir desplazando y remplazando a los alacranes, que habitan en el desierto.

 

8.- Como brillan las estrellas

Las mujeres que de inmediato tomaron posesión del suelo, y militan en los mismos anhelos de los hombres, se organizan en comités de arborización y siembran eucaliptos en parques y calles, ayudan a levantar PRONOEIS; instalan ollas familiares y comunes para aliviar el hambre, y sortean la escasez con los bio-huertos en los hogares. Intentan erradicar la violencia contra las mujeres y los niños. Desarrollan acciones de promoción y prevención de salud, inculcando en la gente, hábitos de vida saludable. Se capacitan como promotoras; arman botiquines y levantan la consigna. “La salud es un derecho y no un privilegio”, con esta experiencia, años más cercanos elaboran su, “Plan Único de Salud”

Para llenar el horizonte de belleza y echen raíces los recuerdos, la gente que ya ha aprendido a soñar en grande; decide sobre el Lomo de Corvina instalar la zona agropecuaria; crear un pulmón verde que cambie dirección el viento, una gran muralla, y un refugio para el ocio; que aminore las lluvias, se cultiven hortalizas, legumbres y críen animales para el consumo. No importa que no halla tierra de cultivo, riachuelos ni torrentes..

Desde lejos viene el eco de las olas al encuentro de la playa, y desde lejos los recién llegados, sueñan con su muelle de pescadores artesanales, con espacios para cabalgar sobre las mansas olas, dormitar bajo la sombra de palmeras y sentir las caricias de la suave brisa del mar, junto al ser que adora. Nada dejan al azar, todo lo observan, lo miden y planifican.

 

9 .- El futuro y la esperanza

Mientras los padres se desvelan por esto y aquello, y sueltan sus penas con lo mismo del día anterior; los niños construyen su propio mundo y desfrutan de su alegría despreocupada; regocijándose con sus cometas hechas de plásticos; revolcándose en el arena, divirtiéndose con sus nuevos amigos; inventando juguetes y yendo tras las mariposas que se aproximan a los girasoles, sembrados en las puertas de las casas. Saltando por todas partes con su curiosidad que nunca se atrasa. Viendo el presente, saboreando la vida.

 

10 .- Sentimientos que arrastran y contaminan

Escuchar el bullicio en las asambleas y ver asistentes puestos de pie y con el puño al aire, es señal de que están disputándose por quien pone la mejor pincelada en el lienzo de los sueños;. están seguro, trazando los perfiles de la ciudad que acogerá a sus hijos; tramando como forjar al hombre que sea dueño de su destino, o como arrancarle el poder al que por siglos viene lo explotando. Hablan con tanta seguridad del futuro, como si tal cosa estuviera al alcance de la mano y que todo, depende de un poco de buena voluntad y otro poco de imaginación.

No sorprende ver a tantas personas contagiadas por el mismo asunto; discrepando y tratando de explicar el porque el pobre es siempre pobre, y el por que el rico es siempre rico. Ponen tanta pasión y seriedad en estos asuntos, como si algún ser supremo les hubiera encargado construir un paraíso en medio del desierto.

No es fácil ser indiferente; negarse a escuchar el eco de la palabras saturadas de emoción, como es imposible no envolverse en los pliegues del optimismo que irradian nuestros lideres. Las circunstancias y la inexperiencia hace a uno sentirse dueño de su destino, alfarero de su vida. Las ansias y los deseos, nos empujan a embarcarse al encuentro de retos nuevos. Sacar fuerzas donde no hay, y sembrar sobre el arena, mitos y utopías.. Armarse de valor y enfrentar al horizonte cubierto de neblina, sembrar una esperanza en el espejismo dibujado por el sol; es el anhelo fervoroso y hasta angustiante de los que no teniendo nada lo quieren hacer todo..

Mientras los entendidos y duchos en los discursos alaban la pobreza del pobre y su herencia milenaria, los que asisten por la simpatía de los oradores, aplauden la encendida elocuencia como si de ello dependiera la vida; los indiferentes y los que poco entienden de cosas complicadas, dormitan sentados en el suelo, con las manos en las entrepiernas, o en las axilas para protegerse del frío. Pocos son los que faltan a las citas para exponer los motivos que los trajo, y las razones que los impulsan a quedarse donde no hay nada en que apoyarse. No son todos, los quieren comprometerse en construcción de un proyecto que se sostenga solo y a la vez sea una opción de cambio. Contra toda la corriente de temores y mal humor, se van depositando en los surcos las semillas que se trajo de lejos.

11 .- Los que vienen y lo que dejan

Entre los asistentes se constata la presencia de jóvenes; hombres y mujeres que vienen de Universidades, y de diferentes oficinas del estado; de destacados profesionales contagiados por la efervescencia de población joven. Se pasan las horas rondando, indagando y escribiendo en libretas pequeñitas. Algunos dicen “compañeros” como señal de complicidad y coincidencia, con lo que se esta tratando hacer; comparten sus cigarros finos para calmar el frió y el aburrimiento, otros tan solo se cruzan sin prestar la menor atención; tal vez sean militantes de partidos de derecha o agentes del gobierno disfrazados de estudiantes. También asisten personas amables y entendidas que transmiten conocimientos de política, salud integral y educación para liberar al hombre de sus cadenas, y de cómo desempeñar mejor el papel de dirigente. Trasnochan y caminan al compás del pueblo por el arenal; estrechan la mano , discrepan, disimulan sus disgustos y estimulan a ser mejor cada día. Mencionarlos por su nombre sin su permiso, tal vez no sea prudente. .

 

12 .- Una confesion guardada

Contrariamente a la mayoría de las personas, yo no aplaudía la llegada del invierno, el clima no me hace más atractivo el deseo de quedarse, a pelearme con viento que levanta las esteras de los techos y rasga los plásticos que cubre las rendijas de la choza. El invierno despierta en mi, como en otros de la costa, arrepentimientos por haber venido a estas pampas, y a estos climas que parecen estar en contra mía; si no fuera porque los niños se divierten a sus anchas, con sus cometas surcando los aires o jugando despreocupados con el arena frente a nuestra vivienda, y por otra parte también, no contrariar a mi mujer, quien desde el primer día se sintió como en su casa, de toda la vida, pasando el tiempo libre haciendo planes con otras mujeres que casi no conoce; y el deseo fervoroso de ser un dirigente como el chango Aragón; por esas cosas, que hoy cuento sin reparos, me arme de valor, hice planes, y me quede.

 

13.- Una voz en el desierto ( Pocohuanca)

En todas las reuniones que estamos tratando de explicar, se encuentra siempre puntual Vicente Ángel, cuyo nombre conservo sin dificultad en la memoria, como si hubiera nacido de una amistad cercana y sincera, pero debo de confesar, como descargo de lo que diga más adelante, que pocas veces hablamos a solas; él tal vez no me recuerde, por que entonces al igual que ahora, hablaba poco en las asambleas, ya sea por que los nervios me lo impedían o por carecer de argumentos para sustentar mis ideas.

Solía presentarse limpio y bien peinado con raya al costado y anteojos oscuros que le ocultaba los ojos pequeños y achinados; se ubicaba frente al que hacia de director de debates, tal vez para ver mejor a los asambleístas, o tal vez para que lo tomaran en cuenta en el rol de oradores

De él no sabia mucho, solo que cada vez que hablaba le entendía poco, entremezclaba palabras del castellano con otras de quechua. Siempre repitiendo la misma cantaleta: ”compañeros no se olviden del terreno para nuestra universidad”-- Por si no lo hubieran entendido o alguien no tubo la suerte de escucharlo, el muy ladino se las ingeniaba para reiterarlo en cada asamblea, y de tal manera, como si fuera una obligación, oírlo y atender su pedido.

Después de darse el gusto de hablar y exponer sus deseos, con pasos cortos se retiraba a un costado, como queriendo saborear los efectos de sus palabras en los asambleístas, o al vez para hilvanar nuevas maneras de hacerse escuchar. Se quedaba quieto y en respetuoso silencio; como explorando sus pensamientos más íntimos, como armándose de valor para convencer a los que no lo teman en cuenta. Creo que siempre le dieron el uso de la palabra solo para que no moleste, y de alguna manera creo también, para compensarle por los favores de repartir las citaciones a los dirigentes. Esta poca amabilidad de los asistentes, parecía no causarle ningún efecto negativo.

La Terquedad y tranquilidad con que solía plantarse frente a los asambleístas para exponer las virtudes de tener una Universidad, en lenguaje que muy pocos le entendían y que a muchos molestaba, parece ser una costumbre que lo trae muy enraizado y que resulta ser muy parecida a la de muchos otros que pueblan el arenal. Contemplarlo insistiendo sin malas maneras se le conceda el uso de la palabra, conociendo que no le prestarían mayor atención, y más aún sabiendo de ante mano que se le otorga solo por compromiso, y que en la agenda no consta tratar la universidad como cosa urgente. - No sentirse poco e ignorar la indiferencia con que lo trataban me ocasionó en más de una oportunidad, preguntarme..

Que tempestades templaron su carácter, de donde le viene la persistencia, y que fecunda su amor por la tolerancia. Desde cuando le arrastra la corriente de sus sentimientos por lo imposible. Si en alguna ocasión ha reído con toda el alma al recordar las veces que hizo modificar la agenda, si habrá bebido en la fuente de su soledad para armarse de valor, o habrá dejado que el corazón navegue sobre las turbulentas olas de sus sueños por venir. Cuantas veces el deseo apasionado de ser escuchado y aplaudido le habrá arrancado silencios profundos y miradas fijas en el horizonte.

Cuando se le encargaba el reparto de citaciones a los dirigentes, se lanzaba cruzando el arenal, haciéndose camino entre chozas, esquivando cordeles, soportando insultos de los durmientes y perseguido por los perros guardianes. Si los encargos eran urgentes y secretos, los transmitía directamente a las personas indicadas sin que lo sepa nadie mas. Solo él sabia en que “escondite” ubicar al dirigente, cuando no estaba en su domicilio. Lo sabia todo y hasta allí llegaba, siempre discreto y puntual.

En mas de una ocasión se apareció con menos mejor aspecto que cuando se le vio el día anterior. Se aparecía rengueando, con parches y moretones en la cara y también en el cuerpo. Valla uno a saber si fue por causa de que algunos celosos y hambrientos perros guardianes lo confundieron con su presa, con el que se lleva de prendas colgadas entre las esteras, o por el ladrón de honras ajenas. Las razones pueden ser muchas, pudiera ser que lo hallan asaltado ladrones, creyéndolo portador de un “sencillo.” Como se ha dicho era discreto, tenia la terquedad de su raza, a la que se le suele llamar orgullo y en otros casos, valiente.

Se mostraba siempre tranquilo como si hubiera pasado una tranquila y cómoda noche en los brazos de Morfeo. No mostraba signos de queja o de insatisfacción de alegría personal: Sabia disimular muy bien todo rastro de pesar. Tenia paciencia para soportar los “ interrogatorios” de los dirigentes que se interesan en conocer mas de lo debido. Igual soportaba las bromas del Chango Aragón que le acusaba de infiltrarse en los hogares ajenos y que de allí le provenían las heridas.

Todo lo soportaba en silencio; a veces con una leve sonrisa, como si le pesara abrir los labios; solo con el Chango solía hablar en quechua y con animo encendido; ambos se entendían bien; el afecto que se prodigaban de seguro lo traían emparentado desde muy lejos, desde otros tiempos.

Ha de sorprender al lector que no dé más señales de este peculiar personaje; de estar en vuestro lugar, también me hubiera hecho la misma pregunta. Pero en descargo de esta aparente omisión, debo de recordar que antes mencione que era reservado, y poco comunicativo; yo era entonces un asistente curioso queriendo ser dirigente, que observo desde las ultimas filas de los asambleístas; y pese a no opinar, concurría a las reuniones motivado por las charlas del chango Aragón, que solía dar a los que no sabíamos de política, y por el deseo de aprender algo de los lideres que antes mencioné; por estos motivos, y porque no sabia hablar quechua no hice amistad con él.

Años más tarde logre saber algo de su vida, para entonces tenia algunas responsabilidades que ocupaban más mi atención, llegue a saber que vivía en el grupo 22 del primer sector, que se empecinaba en criar animales menores, técnica aprendida en la Universidad Agraria en cursos libres, los vendía los días domingos y feriados en las paraditas para sobrevivir; y después aprendió a colocar vidrios en las ventanas. Nos informamos que se cayo de una silla mientras colocaba los vidrios, ocasionándole cortes en el rostro y en el cuerpo, motivo por el cual estuvo varios días hospitalizado. Pero esto lo supe años mas tarde, cuando dejo de concurrir a las asambleas, y ya no necesitábamos quien nos reparta las citaciones, ni quien nos hable de un Terrenito para la Universidad.

Por entonces supe que se apellidaba Pocohuanca y que su pasión por tener una Universidad, añadía los sentimientos profundos por la recién creada organización comunal de la CUAVES, y por esta fe lo soportaba todo y estaba en todo. Cuando dejó de asistir a las reuniones y con él se ausento su palabra “motosa”, le extrañamos mucho, no para nos reparta las citaciones, sino para darle unas palmaditas en la espalda en señal de agradecimiento, y para decirle, la universidad que anhelas y que te costo tanto convencernos de su utilidad, es ahora es un deseo que todos reivindican.

A nadie ha de sorprender que también en esos tiempos existía entre nosotros un poco de indiferencia, poco interés por los problemas personales de los compañeros, pese a que se hablaba sin cansancio de socialismo. Tal vez por que no teníamos nada que dar. Tal vez por que las tareas confunde la memoria, y nos vuelve insensibles con el que sufrimiento ajeno, lo cierto es que no lo buscamos y poco a poco lo fuimos olvidando..

 

13.- Una voz en el desierto (Federico Frohomer)

También, con el mismo afecto debo añadir a los nombrados a Federico Frohomer, en vida vecino y dirigente del grupo 5 del segundo sector, valiosa y apreciada persona, amante fervoroso de la CUAVES, quien resumió los principios y aspiraciones de los pobladores en el Escudo que vemos en los membretes y pintado en la pared del local Latinoamericano. Cada vez que veo el escudo de la CUAVES, me invaden los recuerdos; muchos rostros danzan en mis pupilas, muchos nombres transitan conmigo

He aquí lo que Frohomer quiso decir a su manera:.

- La Rueda, semejante a un engranaje, simboliza el progreso, los cambios que el pueblo de Villa El Salvador se propone lograr, para liberarse de la explotación , la pobreza y el abuso.

-La casa, que se ubica dentro de la rueda en su parte superior, simboliza mejores condiciones de vida, el bienestar familiar. El derecho al hogar tranquilo y seguro, a la vivienda propia, sin las penurias de vivir, en las faldas de los cerros.

-El Libro abierto, que hace de puerta de la casa, representa el deseo de instaurar una nueva educación, que pueda hacer mucho por el hombre, que se respete a si mismo y respete a los demás; que crea en un futuro deferente, que conozca y haga lo que no pudieron sus padres.

-La Pluma, sobre el libro representa la historia, la memoria colectiva; la cultura que el pueblo ha producido en el transcurso de su vida; es una manera de explicar en encuentro con la historia, y la obligación de transmitirla a los hijos.

-La Lampa, que se ubica atravesando el fusil, simboliza el trabajo productivo; el que hacer cotidiano, que sustenta a la familia y sustenta a la comunidad. Dignificar el trabajo de los pobres.

-El Fusil, que atraviesa a la lampa, representa la defensa de los derechos; el valor y las osadías a las que puede llegar pueblo cuando ve peligrar su vida, y el destino superior que anhela.

-El Grupo de Personas, ubicadas en la parte inferior de la rueda, simboliza la participación militante y conciente de los pobladores; la acción democrática y unitaria del pueblo en la construcción de su sociedad.

-El Escudo completo y su inscripción COMUNIDAD URBANA AUTOGESTIONARIA DE VILLA EL SALVADOR alrededor de la rueda dentada, representa los ideales, aspiraciones y propósitos de la comunidad de contribuir desde el arenal, con el Proyecto Comunal; al Gran Proyecto Nacional....

No se con seguridad de quien fue la idea de confeccionar este escudo comunal, si fue inspiración y decisión personal de Frohomer; lo que si estoy plenamente seguro que él lo pinto con sus propias manos, también estoy seguro que nada representa tan acertada y simbólicamente los ideales de la CUAVES.

 

14.- Hasta pronto

Pese a los desencuentros que se cruzaron entre nosotros, a las heridas que nos hicimos sin querer, se transito por estos arenales, tratando de infundir esperanza más de lo habitual; nos reímos mucho de nuestros sueños locos, soportamos tiempos fríos apretándonos en una sola tarima; aprendimos el arte de ser solidarios y a llenar los vacíos que nos dejaban las penas. Alimentamos a la familia con las ollas comunes, y en faenas memorables levantamos aulas y locales comunales. Marchamos arengando por las calles, “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido”, cada vez que las autoridades vulneraban nuestros derechos; imitados por nuestros hijos, apagando las bombas lacrimógenas, con arena y con sus manos. Nos unimos militantemente a las luchas y acciones de protesta de obreros y campesinos, desplegando nuestra bandera roja con el escudo de la CUAVES.

Se soportó represiones, violación de domicilios, además de cárceles en muchas ocasiones. Despedimos con dolor la partida de hombres y mujeres que entregaron su preciosa vida al servicio incondicional del pueblo. Entre abrazos y codazos nos fuimos acomodando en este suelo, aprendiendo a aprender a hacer más atractiva la existencia. Los pueblos de nuestros ancestros reverdecieron sus esperanzas con nuestras experiencias, y fuera de nuestras fronteras se maravillaron de nuestros actos.

Nunca la alegría y el deseo de mejorar lo que no se tiene, estuvo tan presente como en aquellos años. Gente sencilla y amable, caminó sin pausa contra el viento, abriendo surcos, sembrando semillas para el futuro. Haciendo historia, proclamando mitos y utopías.

La vida, no estuvo nunca libre de contratiempos; de disgustos, arrepentimientos, y de conformistas; de maltratos de distinta naturaleza; para que los objetivos sean comunes, y vallan más allá de las urgencias, se establecieron canales de comunicación y se crearon espacios para la participación; se protegieron las intimidades y los derechos de niños y mujeres; se ofrendó consuelo al afligido, se estimuló al intrépido y se recompenso al generoso. Para todas las carencias siempre se encontró una sonrisa amable, un saludo cordial en señal de bienvenida. Se apoyó a levantar la choza, y las mujeres a compartir el kerosén, y las porciones de alimentos. Se aprendió a confiar en si mismo y a confiar en los demás; se aprendió a gobernar los espacios donde se reside; reivindicando los derechos y asumiendo responsabilidades con entusiasmo y honestidad. Cada poblador fue testigo y actor de su propio valor, y cada día fue su esperanza. .. Se entretejió costumbres culturales a fuerza de repetirlos; juntando desvelos y navegando en el océano de las utopías A pesar de todos los pesares, se mantuvo la luz prendida en el camino. Siempre buscando un motivo poderoso para seguir avanzando.

Años más recientes al oír a un dirigente hablar con tanta vehemencia la conformación de una comisión para crear una -Institución Educativa de nivel superior, que forme profesionales para el nuevo milenio, que rescate, genere y difunda los valores culturales que produce la comunidad.- No me sorprendió esta propuesta, menos la misión que tendría la Universidad, lo que si me extrañó, que no fuera Vicente Ángel Pocohuanca quien la plantee, teniendo en cuenta que fue él, quien por mucho tiempo estuvo tratando de convencer a los dirigentes lo incluyan en el Plan de Desarrollo, y más aún que no este presente y que nadie lo mencione.

Para ir concluyendo esta narración que amenaza ser extensa e increíble para el que no vivió estos avatares, resumiré lo siguiente:.

Escribo esta semblanza, en parte para dar cuenta como transformaron el desierto los primeros pobladores, de ello muchos se sentirán orgullos al contemplar la obra de sus manos, como también habrán personas que les parezca poco, o no les signifique nada.

No escribo con la intención de que los lideres actuales se abrasen ciegamente al pasado y pretendan repetir lo que ya se hizo, lo que ya pasó. Los pobladores y lideres de los inicios ya cumplieron las metas que se trazaron, hicieron cuanto pudieron en circunstancias y condiciones de sus tiempo, anduvieron y desanduvieron muchas veces, escarbando en el fondo de su ser, capacidades, inspiración y fuerzas para entretejer la vida en estos arenales e hicieron historia. Describo, no dibujo rostros, omito nombres, señalo huellas que no se borran, vitales para el desarrollo de la comunidad. También escribo para cumplir con la promesa que le hice a los 5 jóvenes y de paso estimular a los nuevos lideres a elaborar sus propios sueños, sus visiones, sus paradigmas, a construir instrumentos nuevos, hacer alianzas francas y respetuosas con actores que compartan sus objetivos, observando y analizando su realidad; poniendo en acción su inteligencia, y asumiendo responsabilidades para empalmar los viejos sueños con los nuevos.

Han transcurrido 32 años, y son pocos, para un proyecto que pretende cambios profundos, no sólo en nuestra comunidad sino también en el país. El reto es ahora de los nuevos líderes, con el tiempo y la constancia vendrán nuevos 32 años para recordar y celebrar; para afirmar la vida y comprender al ser humano en todo su grandeza.

Finalmente a modo de disculpas diré, que son muchos más los dirigentes, que los mencionados en este documento, pero como ya lo dije, nombro a los que me impresionaron e influenciaron con sus ideas y con la consecuencia de sus actos. Para suplir omisiones y no se entienda mal, me ocuparé en otra ocasión de contar algunas cosas a modo de anécdotas. También debo señalar que lo aquí narrado, abarca desde los años de 1971 a l985, y los acontecimientos fuera de esas fechas, no me ocupo, de ellos existen muchos documentos y es fácil acudir a ellos.

Hasta pronto.

 
 
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